Y había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo. Y al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Hechos. 2:5 - 6. LBLA.
Desde la fiesta de la Pascua donde se celebraba la liberación de Israel de manos de los egipcios, hasta Pentecostés, que era la celebración de la cosecha, hay un tiempo de siete semanas y un día. Durante estas siete semanas todos los judíos y prosélitos que amaban a Dios se convocaban en Jerusalén para adorar a Dios y darle gracias por sus misericordias y bendiciones. Pascua y Pentecostés eran dos de las tres fiestas obligatorias que Dios por medio de Moisés instituyó para que la nación entera le sirviese en Jerusalén. De modo que no había una mejor oportunidad para que el Espíritu Santo apareciera en la tierra que este.
Dos sucesos llamaron la atención de todos los presentes en aquella fiesta: El primero, escuchaban a aquel grupo de creyentes vulgos adorar a Dios en el idioma de ellos; y el segundo, hubo un gran ruido que les llamó la atención. Que fue la manera como el Espíritu Santo se manifestó en aquel aposento Alto, donde se encontraban adorando al Señor. El resultado más importante para la historia de la redención es que los idiomas ya no serían impedimento para conocer a Dios en cualquier lugar del mundo. Dios había trascendido.
Leer: Éxodo 7 - 8
Para pensar:
Para pensar:
- ¿Quién es Dios/qué hace en mi vida?
- Pecado a confesar o evitar
- Actitud a mantener, cambiar o mejorar
- Mandato a obedecer
- Promesa para reclamar
- Ejemplo digno de imitar o evitar
- ¿QUÉ ME DICE DIOS?
- ¿Qué le respondo?
Éste y todos los mensajes publicados han sido tomados con permiso del cuadernillo devocional TIEMPO A SOLAS CON DIOS escrito por el pastor Marcos Manrique de la iglesia CBI Medellín, para más información clic aquí
Las ilustraciones de nuestros mensajes pertenecen a sus respectivos autores.
