¿Alguna vez se ha detenido un día para respirar el aire de la eternidad? Muy pocos creyentes se toman este tiempo y la razón puede encontrarse en que ellos nunca han pensado de manera seria en la eternidad, que será su morada definitiva al lado del Padre.
El tema del descanso o reposo es muy serio para Dios, aunque a muchos de sus hijos nos pase lo mismo que al pueblo de Israel que entró a la tierra prometida pero nunca dejó reposar la tierra; se nos olvida que el reposo es parte de nuestra vida espiritual y es la manera práctica como le decimos a Dios que confiamos en Él aunque estemos sin producir uno de los siete días de la semana.
El día de reposo y mantener el ritmo de la oficina diaria con Dios son dos disciplinas de una misma rama de la vida espiritual, ambas conforman la estructura de la fe productiva que nos invita a seguir confiando en que Dios es nuestra fuente de bendición y, a la vez, es nuestra prioridad de prioridades. Esta es la siguiente estación a la que debemos avanzar por el sendero de la transformación.
Leer: Éxodo 8
Lectura complementaria: Éxodo 9
Para pensar:
- ¿Quién es Dios/qué hace en mi vida?
- ¿Qué dice de mi como creyente?
- Pecado a confesar o evitar
- Actitud a mantener, cambiar o mejorar
- Mandato a obedecer
- Promesa para reclamar
- Ejemplo digno de imitar o evitar
- ¿Qué me dice Dios?