»Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Juan 15:7. RVR60.
Permanecer en el evangelio es más que un verbo que lleva a una acción, es un compromiso que nace producto del gran amor que sentimos y vivimos por nuestro Padre celestial. Una vez que aceptamos a Cristo como Señor y Salvador nuestra vida ya no nos pertenecemos sino que cambiamos de dueño, ahora es Dios quien quiere dirigir nuestros pasos para llevarnos a un cumplimiento profético y perfecto, a la tierra prometida verdadera que es el cielo. Sin embargo, para muchas personas nacidas de nuevo, vivir un evangelio de gracia, poder, autoridad, sometimiento y obediencia no les es fácil porque su pasada manera de vivir pesa mucho sobre sus decisiones. Por ello es necesario dos cambios en su vida interior: Ser un sacrificio vivo para Dios y permitir que el Espíritu Santo haga una transformación o renovación de su sistema de pensamientos, según Romanos 12:1 - 2.
En el llamado ministerio privado del Señor con sus discípulos que se encuentra en Juan 13 al 17, allí Cristo entrega una serie de mandatos para quienes queremos ser sus discípulos y una de ellas es PERMANECER en Él. La fidelidad par mantenernos en Su presencia y bajo su autoridad es la clave para una vida victoriosa y de mucho fruto en el Reino de los Cielos. La fidelidad en permanecer con Cristo nos eleva a un nivel de autoridad que desafía los poderes del mal, el cual no puede dominarnos porque estando en Cristo somos más que vencedores. Las oraciones rápidamente respondidas por el Padre son aquellas que hacen discípulos cuyo deleite es permanecer en la presencia de Su Señor, tomando para sí la mejor parte, como lo hizo María la hermana de Lázaro. Permanecer en Cristo es de lo más luchado que nos toca enfrentar, pero cuando lo logramos nada en el mundo espiritual nos roba la autoridad que Cristo da a quienes saben estar en Su presencia. No se trata de tener un TASCD, se trata de caminar con Él en una oración continua y sin desmayar porque estamos revestidos del poder de Cristo.
T.A.S.C.D.
Hechos 2
Toma un cuaderno y responde las siguientes preguntas inductivas:
¿Quién es Dios en el pasaje que escogiste?
¿Qué te enseña acerca de Él o de ti?
¿Qué pecado te muestra que debes confesar?
¿Qué actitud te muestra que debes corregir o mantener?
¿Qué mandato o precepto debes obedecer?
¿Qué promesa debes reclamar y por qué?
¿Qué ejemplo debes seguir, o por el contrario, debes evitar?
¿Qué te dijo Dios. Cómo escuchaste Su voz en este pasaje?
¿Cómo responderás a Dios por lo que te habló hoy?
Recuerda leer el capítulo y escoger la porción de la Escritura en donde meditarás
Hechos 2
Toma un cuaderno y responde las siguientes preguntas inductivas:
¿Quién es Dios en el pasaje que escogiste?
¿Qué te enseña acerca de Él o de ti?
¿Qué pecado te muestra que debes confesar?
¿Qué actitud te muestra que debes corregir o mantener?
¿Qué mandato o precepto debes obedecer?
¿Qué promesa debes reclamar y por qué?
¿Qué ejemplo debes seguir, o por el contrario, debes evitar?
¿Qué te dijo Dios. Cómo escuchaste Su voz en este pasaje?
¿Cómo responderás a Dios por lo que te habló hoy?
Recuerda leer el capítulo y escoger la porción de la Escritura en donde meditarás